viernes, 30 de abril de 2010

"REVERENTES EN SU PORTE"


Como les mencioné anteriormente, estaremos describiendo el pasaje de Tito2:3-5. Y me pareció excelente poner la descripción del corazón de un pastor.

Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien; que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada. Tito 2:3-5

Escrito por: Pastor Oscar Arrocha.

“Las Ancianas sean reverentes en su porte.”

Su edad.
Dice el texto: "Las ancianas", su primer significado es, las mujeres de edad en la
congregación, y particularmente quienes han mostrado por buen tiempo una vida de santidad, éstas hermanas ya aprendieron como dar gloria a Dios en esa área, y son aquí llamadas a ser maestras para las que vienen detrás en el peregrinar hacia el Cielo. Que así como han vivido en la sana doctrina enseñar otras a eso mismo. Las que más han andando en luz tienen la responsabilidad de ayudar a las que menos conocimiento tienen, porque se supone que conocen más de Dios.
No se refiere a pastoras porque Dios no ha puesto nunca a las mujeres en tal oficio, una mujer en el cargo de pastoras de la iglesia es una perversión y rebeldía contra la voluntad de Dios. Aquí se refiere a ancianas de edad en la fe, porque luego se dirige especialmente a los pastores: “Presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras.” (v7), y Tito es un caso. Entonces, el termino ancianas se refiere a las que son maduras en la fe. Además, que si una hermana desprecia este mandato apostólico, estaría trayendo sobre ella una mancha de que quizás nunca a conocido a Cristo, ya que no tendría el oído que Dios da cuando hace nacer de nuevo: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen.” (Jn.10:27).

El Rasgo de Su porte o imagen.

Llama nuestra atención que la primera cualidad en que Tito debía fijarse, con fines de descubrir la idoneidad de una mujer para que enseñe piedad a otra más joven, sea su vestuario: “Sean reverentes en su porte.”. Esto así porque el sexo femenino da mucho valor a su imagen o apariencia, y su vestuario ha de reflejar lo que gobierna su corazón cuando en su intimidad escoge su ropa. En la época que nos ha tocado vivir las mujeres suelen ser más fácil engañadas con los encantamientos del mundo, o que suelen ser de las primeras en ser arrastradas por la vanidad. Es contra ellas que el profeta pronuncia juicio: “Aquel día quitará el Señor el atavío del calzado, las redecillas, las lunetas, los collares, los pendientes y los brazaletes, las cofias, los atavíos de las piernas, los partidores del pelo, los pomitos de olor y los zarcillos, los anillos, y los joyeles de las narices, las ropas de gala, los mantoncillos, los velos, las bolsas, los espejos, el lino fino, las gasas y los tocados.” (Isa.3:18-23). Eso nunca es dicho en contra de los hombres. Es la inclinación femenina en no pocas mujeres esforzarse en dar una imagen irreal de sí mismas, o que están propensas a enfatizar su apariencia física, ellas más que nadie se ocupan de las modas y la vanidad. El mundo explota esta desgracia femenina y les ha dado una revista con ese mismo nombre: "Vanidades".

Remedio.

De ahí que el apóstol trae un remedio contra esa tendencia, donde no elimina esa cualidad femenina, sino que las exhorta ponerla bajo el gobierno de la Gracia cristiana. Entiéndase, pues, que el "porte" referido aquí es aquel que han de mostrar teniendo como causa el temor a Dios:
“El temor de Jehová es aborrecer el mal; La soberbia y la arrogancia, el mal camino, Y la boca
perversa, aborrezco.” (Pro.8:13),
vivir por principios espirituales y no por los impulsos carnales.
Como alguien dijera en otro lugar: Un porte reverente es el fruto de la disposición del alma que busca agradar a Dios y se muestra principalmente en el aspecto de la cara, en el hablar y en la ropa. Que el aspecto, los gestos y la apariencia testifiquen de la castidad de mente. En el mundo la esposa de un presidente sería muy censurada por una falda corta y ajustada, y una cristiana debe estar muy por encima de una moralidad así. Sobre esto dice David: "Jehová, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron; ni anduve en grandezas, ni en cosas demasiados sublimes para mi." (Sal.131:1), esto es, que la humildad de corazón puede ser evidenciada por lo que andan buscando los ojos.

Cuan triste y heridor del espíritu Cristiano es ver una hermana con hijos y en algunos casos con
hijos crecidos, y hasta nietos, hablar con descortesía, ser dura de rostros y en vestir ropa sensualmente ajustadas, cinturones anchos de la última moda, procurando una imagen de jovencitas a la moda más que de santas. Se espera que todas las hermanas mayores de edad estén en condiciones de poder enseñar a las más jóvenes, ya que están llamadas a ser ejemplos de humildad y santidad, no de altivez u orgullo o colocarse carnalmente sobre las otras, sino de recato y moderación en todo. Que tenga un habito de santidad, o que estas hermanas maestras del bien no es que se esfuerzan en ser maestra, sino como fruto de un principio santo en el alma. Hermana lo que dijo el Señor Jesús a Marta, también aplica para ti: “Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada. (Lu.10:41-42).

Tu necesidad no es la moda, sino tener comunión con Cristo.
Una anciana Cristiana es una mujer de un santo hablar que refleja sabiduría, Gracia y modestia
de corazón; no tiene que ser una vieja, pero sí que haya transitado un buen trecho de la vida de fe. Un caso: Una mujer puede ser sabia para hacer silencio especialmente cuando hay hombres presentes, y en presencia de otras mujeres es de buena conversación, siempre sembrando la piedad. Es claro por el texto que Cristo ha mandado por su palabra a que las hermanas cuiden hasta su apariencia, que la santidad que profesan de corazón, sea visto por lo de afuera. Algunos dicen que la Biblia nunca habla de las modas de las mujeres, o que no podemos predicarles sobre estos asuntos, es cierto que no habla de tal o cual moda en particular, no obstante el uso de todas las modas femeninas en todas las épocas pueden ser encerradas bíblicamente en esta exhortación: "Reverentes en su porte," y antes de que escojan la moda a usar se les da esta otra regla general: "Por lo demás, hermanas, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si hay algo digno de alabanza, en esto pensad." (Fil.4:8).
Que de corazón sea una mujer decente, manifestado por su apariencia.

Amén Pastor! Señor, que seamos damas reverentes en nuestro porte!!!!

Escrito por: Pastor Oscar Arrocha
"Iglesia Bautista de la Gracia"

Una Esposa y Mami Feliz!